Multimasking: guía para no perderte

Las pieles que son mixtas tienen cierta complejidad en cuando al cuidado facial porque requieren diferentes atenciones dependiendo de la zona de rostro. Por este motivo, vamos a hablarte sobre el multimasking: guía para no perderte.

¿Alguna vez has escuchado hablar sobre esta técnica? No todo el mundo la conoce y además de ser eficaz, en muchos casos, es necesaria. Es una manera de mantener el rostro bien cuidado de la forma más personalizada posible. Así que si nunca has escuchado hablar sobre el multimasking y tampoco la has puesto en práctica, sigue leyendo porque te va a interesar.

Siempre es un buen momento para aprender nuevas cosas y si además, si aprenderlas significa tener el rostro muy bien cuidado, entonces, ¡aún mejor! Una vez que conozcas de qué va esta técnica podrás aplicarlo sin miedo en tu rostro para obtener los mejores resultados.

Qué es el mulstimasking

El multimasking se puede entender como una técnica personalizada donde se combinan (pero no se mezclan) diferentes tipos de mascarillas dependiendo de las necesidades específicas que tiene tu rostro (y cada zona del mismo).

Por ejemplo, si tienes la piel mixta podrías usar una mascarilla para la zona grasa (la zona T) y otra diferente para las zonas secas (pómulos y mentón). Esto es así porque cada zona necesita un tratamiento diferente.

Para poder escoger bien las mascarillas que necesita tu rostro es necesario que reflexiones sobre cómo es tu piel en cada zona del rostro y que así puedas escoger únicamente las que te van bien según tus características personales.

Al aplicar las mascarillas debes hacerlo a la vez y dejar que actúen durante el mismo tiempo antes de enjuagar el rostro, así serán más efectivas… puede que tardes más en aplicar las mascarillas porque son más de una, pero los resultados merecen la pena.

En realidad hacer el multimasking no tiene que ser más engorroso ni tampoco tienes que usar más tiempo porque sabiendo tus necesidades dérmicas solo deberás tener las mascarillas que necesitas a mano y aplicarlas dependiendo de la zona de tu rostro.

¿Es buena idea para tu tipo dérmico?

Esta técnica es estupenda para las pieles mixtas, pero también es buena opción para cualquier tipo de piel si sabes cómo hacerlo correctamente. Si lo piensas bien te darás cuenta que cualquier tipo dérmico se puede beneficiar de esta técnica que no es novedosa pero que comienza a estar de moda gracias a sus ventajas dérmicas.

En este sentido, quizá tengas la piel normal y pienses que como no la tienes mixta no te hace falta… pero, ¿y si en la nariz acumulas sebo o te salen más puntos negros que en otras partes del rostro? Entonces en esta zona necesitarás una mascarilla que te trate este problema.

Como ves, se trata de pensar y reflexionar cómo es tu piel facial y pensar qué es lo que realmente necesitas, de la forma más personalizada posible.

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La combinación de mascarillas

Una vez que tengas clara cuáles son tus necesidades dérmicas, entonces tendrás que reflexionar cómo serán las combinaciones de mascarillas en tu caso. Así obtendrás los resultados que quieres teniendo en cuenta los objetivos dérmicos.

Es importante que las mascarillas que escojas sean siempre de calidad y que estén fabricadas con ingredientes naturales para un respeto dérmico máximo. En este sentido, si tienes zonas con sebo, las matificantes serán las mejores opciones. Si tienes zonas secas, las humectantes no te pueden faltar.

Si no tienes en cuenta tus diferentes necesidades dérmicas en tu rostro, y usas la misma mascarilla en todas las zonas, entonces podrías perjudicar tu piel e incluso sufrir irritaciones innecesarias. O por ejemplo, si aplicas demasiada hidratación en zonas con grasa, podrías obstruir los poros, tener más sebo y que te salieran dolorosos granitos.

O si tienes zonas resecas y te aplicas una mascarilla matificante podría causarte incluso heridas cutáneas bastante dolorosas. ¿Te das cuenta de la importancia que tiene que reflexiones sobre cuáles son tus necesidades dérmicas faciales? Así podrás escoger los productos de calidad que realmente te van bien.

Cuándo aplicar la técnica del multimasking

Si algunas vez te has aplicado una mascarilla facial sabrás que no es una técnica que debas aplicar todos los días. Es más, únicamente se deben aplicar dos veces por semana y tres en el caso de que tengas la piel dañada y solo de forma temporal.

En cuanto vuelvas a tener una dermis mejor cuidada deberás usarla solo dos veces en semana. Esto ocurre exactamente igual en el caso de el multimasking. Como se usan con mascarillas también debes usarla teniendo esto en cuenta.

Además, deberás hacerlo en los días en que no te exfolies la cara, y siempre por la mañana o por la noche, pero nunca las dos veces. Esto es importante para cuidar la fuerza dérmica y no volverla débil y demasiado sensible.

Cuando llegue el momento de hacerlo, recuerda que primero debes dejar tu rostro limpio y seco con un limpiador, luego aplicar la mascarilla y después, podrás aplicar el tónico, el contorno de ojos, el sérum, la crema hidratante y la protección solar (en caso de ser de día).

Cómo aplicarlo correctamente

Si quieres aplicar el multimasking tienes que saber que no es complicado, pero debes hacerlo bien para que los resultados sean los óptimos. Antes de aplicarlo deberás tener, como te he indicado más arriba, el rostro limpio y seco.

Cuando ya lo tengas listo, escoge las mascarillas y aplica las diferentes sustancias en las zonas correspondientes. Extiende el producto con los dedos, siempre limpios y secos.

También puedes usar una brocha facial para hacerlo de una forma más limpia, pero recuerda tener más de una brocha para cada sustancia o lavar muy bien la que estés usando entre sustancia y sustancia. Lo mismo ocurre con los dedos, tendrás que lavarlos y secarlos entre mascarilla y mascarilla para que no se mezclen las sustancias.

Nunca apliques la sustancia ni en el contorno de ojos ni en el de los labios. En caso de que te entre sustancia en el ojo deberás enjuagarlo con agua fresca y limpia. Si se te irrita o sientes molestias, entonces acude a tu médico para que valore el estado de la irritación.

Cada mascarilla tiene un tiempo de actuación diferente. En el caso de que una tenga que estar más tiempo, aplícala primero y luego la que puede estar menos tiempo. Lo habitual es dejarlas unos veinte minutos antes de enjuagar con abundante agua tibia y fresca.

Asegúrate de que no quede ningún rastro de sustancia una vez que has acabado de aplicarlas y así que puedas seguir con tus rutinas de limpieza y cuidado facial sin problemas. En caso de tener dudas de cómo usar una u otra mascarilla, siempre mira las instrucciones para saber cuáles son los pasos a proceder.

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Qué mascarillas usar dependiendo de tu tipo de piel

Dependiendo de cuáles sean tus necesidades dérmicas deberás tener muy presente qué tipo de mascarillas necesitas en las diferentes zonas de tu rostro. Perol, ¿qué es lo que debes tener presente?dependiendo de tu tipo de piel:

  • Grasa: hay más acné, granos, poros abiertos y sebo (sobre todo, en la zona T del rostro). Las mascarillas de carbón, matificantes y purificantes son buenas opciones.
  • Seca: las zonas secas suelen estar en las mejillas, aletas de nariz y sienes. Las mascarillas nutritivas, hidratantes y humectantes son las mejores opciones.
  • Apagada: se ve una peil cansada, las mascarillas iluminadoras son las que mejor irán porque aportan vitalidad.
  • Con arrugas: las mascarillas antiedad son las mejores opciones y también las reafirmantes.

Tipos de mascarillas

Ahora que sabes qué debes tener en cuenta dependiendo de tu tipo de piel, ¿cuáles son las mascarillas que debes conocer? A continuación te vamos a nombrar las más comunes:

  • Iluminadoras. Ideales para rostros apagados o con aspecto cansado. Aportan energía dérmica.
  • Limpiadoras. Todas son limpiadoras pero éste tipo además lo hacen en profundidad purificando cada rincón de tu piel facial. Si tienes los poros abiertos se reducen el tamaño y se cierran.
  • Hidratantes. Nutren e hidratan la piel y son ideales para todo tipo de piel siempre y cuando no haya exceso de grasa.
  • Reafirmante. Ideales para las pieles con signos de envejecimiento o que se quiera prevenir.
  • Matificantes. Necesarias para las dermis con sebo de más, como las que son mixtas o grasas. Suelen ser calmantes y reducen las imperfecciones dérmicas faciales.

Para sacar mayor partido a cualquiera de las mascarillas que tengas, puedes meterlas en la nevera. Así conservarán mejor sus propiedades y el efecto frío te producirán bienestar al usarlas siempre que las requieras.

Recuerda que no debes mezclar las mascarillas, cada una irá a una zona diferente de tu rostro. Como con cualquier otro cosmético, la constancia es clave para obtener buenos resultados con el uso del multimasking.

Ahora ya sabes mucho más sobre el multimasking: guía para no perderte, ¡no tienes excusa! Puedes emplear las mascarillas que mejor te funcionen en las diferentes zonas de tu rostro y conseguir unos resultados excelentes. Mantendrás un rostro limpio, hidratado, nutrido, rejuvenecido…¡y en poco tiempo!

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